viernes, 1 de marzo de 2013

Añoranza = Comida

Una botella de mi aceite preferido que traje en mi maleta

Al irnos a vivir fuera de España encontramos, entre otras cosas, un tornado de sentimientos, por un lado se unen la añoranza por las buenas cosas que dejas y por otro la ilusión por conocer cosas nuevas y la emoción de vivir esta nueva experiencia. Como afortunados que tomamos esta decisión pudiendo elegir nosotros sopesamos los pros y los contras, la curiosidad por lo desconocido nos pesa demasiado en nuestra saturada balanza, lo que no quiere decir que el lado opuesto quede desocupado.

Una de las cosas materiales que los españoles siempre solemos echar más en falta es la gastronomía de nuestra tierra. Por mi experiencia creo que hay dos motivos fundamentales, el primero es que nuestra gastronomía y sus productos son de muy buena calidad y otra es que son difíciles de encontrar fuera de nuestro país. 

Al decir difíciles, quiero matizar y aclarar que por supuesto no he experimentado la misma dificultad al buscar productos alimenticios españoles en una gran ciudad europea como Amsterdam o en una gran ciudad norteamericana como Boston. En Amsterdam incluso encontraba tomates, pimientos, berenjenas... de El Ejido, además de poder guardar provisiones de chorizos, jamón y cualquier embutido que nos traían las visitas desde España. Había tiendas con productos españoles y aunque un poco subidos de precio aún era posible adquirirlos de vez en cuando para curar la morriña. Por paradójico que resulte en una ciudad casi construida sobre el mar, la mayor complicación llegaba a la hora de comprar pescado o marisco. Además de por su precio, su variedad tampoco era la que acostumbramos a encontrar en España. Pero la cosa se complica notablemente al cruzar el Atlántico, y no sólo por la obviedad que marca la distancia.

Después de vueltas y vueltas por pasillos de tiendas extranjeras cualquier español puede ver como nuestros productos escasean, se pueden encontrar algunos en tiendas gourmet a unos precios desorbitados que a veces no corresponde con la calidad del producto. Un ejemplo es encontrar chorizo Palacios, duro como una piedra, en una tienda gourmet cerca de Harvard de quesos y otros productos selectos. Al acercarme a curiosear entre los embutidos que tenían, uno de los dependientes se acercó a recomendarme otro de una marca con aspecto italiano asegurando que era mejor, le dije que para mí gusto en cambio prefería el español al italiano y me aclaró que el italiano era el otro, que el español era el Palacios y el que él recomendaba era americano y me lo volvió a ofrecer como el de mejor calidad. Le volví a responder que quizás para su gusto pero que seguía prefiriendo el español, me preguntó de dónde era, le contesté que española y sin pensarlo me dijo "También tenemos jamón de pata negra". No me interesé demasiado en saber el precio ya que el chorizo Palacios duro lo venden a precio de Jabugo....






Pero mayoritariamente solemos encontrar imitaciones de nuestros productos o productos similares a los nuestros de otros países europeos. Ejemplos los hay de casi todos los colores, naranjas que viene de Florida con el nombre de naranja Valenciana, Cebollas que llaman Spanish Onions que a saber de dónde vienen, alioli que dice ser francés, barras de pan que llaman italianas, embutidos que son todos italianos y lo siento pero el prosciutto no tiene ni punto de comparación con un buen jamón, turrones italianos, y el aceite de oliva....

Turrones del Whole Foods
Turrón Italiano que podemos encontrar en todos lados

Como andaluza el aceite de oliva es de lo que más coraje me puede dar al ir a comprar, se puede encontrar algún aceite de oliva español, en algunos supermercados, siempre una triste e irreconocible botella rodeada de una gran variedad de aceites de oliva italianos y algunos griegos. Todos sabemos que la producción de aceite de oliva italiano anual a penas abastece al mercado interno del país, y sabemos de dónde sacan el resto para exportar como propio. De nuestra querida España. Triste pero cierto, sin comentarios....creo que este tema del aceite bien merece una entrada aparte...

Nuestras anchoas...me preguntó si estará enterado cierto ex-presidente de una comunidad autónoma del norte que iba y va pregonando las anchoas de su tierra por doquier...que aquí en los Estados Unidos también se venden las anchoas....... pero de Turquía y exportadas por una empresa de Reino Unido y lo peor en aceite de girasol....además esa empresa también exporta tapas...como ensalada de pulpo marinado, tapas de anchoa con aceitunas verdes, tapas de mariscos....bajo la marca FruitsDeMer. 








Podemos encontrar muchos más ejemplos y puedo escribir largo y tendido sobre el tema, que además me interesa bastante, pero por ahora lo dejo con mi reflexión del día....

Creo que en España estamos demasiado ocupados en pelearnos internamente por cosas sin demasiada importancia como cuál es la autentica paella o de dónde es originario el alioli o cualquier cosa, da igual. Perdemos la atención de lo que realmente es importante que es exportar y promocionar nuestros productos fuera de nuestro país, y la unión hace la fuerza, y bajo mi humilde opinión deberíamos hacerlo porque simplemente podemos. Tenemos los productos nos falta lo demás...y por eso nos pisan el terreno. ¿Qué más da si hay mil recetas de paellas diferentes? Si todas son buenas y mirando el lado positivo más productos para dar a elegir a los consumidores, más variedades y creedme...los países en los que he tenido el honor de vivir, nos pueden superar en muuuuchas cosas, pero ya quisieran tener nuestra cultura gastronómica!!!

Mi primera "Paella Bostoniana" ingredientes de los que encuentro los que me da la gana

Y como el tema va de añoranza gastronómica algunos platos que preparé y degustamos Fran y yo en nuestra vida en Madrid.


Ensalada de setas, cherrys, Raf, cebolletas, huevos de codorniz, bonito del Norte..

Surtido de ahumados

Aperitivos

Aperitivos

Pulpo a la Gallega

Pierna de Cordero Lechal de Segovia


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