jueves, 8 de marzo de 2018

Cataratas del Niágara, Canadá


El lado canadiense de las Cataratas del Niágara, el lado que todo el mundo recomienda y al que todos dicen que hay que cruzar para las mejores vistas de esta popular atracción turística que comparten Estados Unidos y Canadá.




Como ya os conté en la anterior entrada, mi visita comenzó en el lado estadounidense de las cataratas, así que ya habíamos tenido nuestra primera impresión supuestamente desde el lado menos "atractivo".

Si os la habéis perdido podéis leerla pinchando en el siguiente enlace:

🌊  Cataratas del Niágara, Estados Unidos

En esta entrada me centro solo en nuestra estancia en el lado canadiense, donde pasamos el resto del día, la noche y parte de la mañana siguiente.


Nosotros cruzamos sin problemas al lado canadiense y sin apenas esperar nada. En nuestro caso todos llevábamos pasaporte español y fue lo único que necesitamos para poder cruzar la frontera.

Nos dirigimos directos al hotel para hacer el check in y dejar las maletas allí. No iba muy relajada porque había reservado las habitaciones a través de groupon por primera vez y no sabía como iba a terminar ese precio ganga que había pagado.

Reconozco que al ir de camino y mientras íbamos viendo como nos distanciábamos de la frontera, pensé que igual el truco era que estaba más alejado de todo.

La realidad es que es un hotel muy recomendable con unas vistas estupendas y encima lejos del bullicio, pero frente a la catarata principal, la Horseshoe Falls.



También está muy cerca del Table Rock Welcome Centre, un gran complejo turístico con tiendas, locales de restauración... que podéis reconocer de algunas escenas de la película "Superman II".



Y frente a él se encuentran el mejor mirador para observar la Catarata Horseshoe, el Table Rock.


Se trata del Marriott on the Falls Hotel, no es el único y seguro que los demás también son estupendos, pero es en el que yo encontré una buena oferta-calidad-precio y por eso es el que puedo recomendar.


Las habitaciones son amplias y están limpias, además tuvimos la suerte de que nos las dieron consecutivas y pudimos abrir las puertas que hay entre ellas para tener más espacio y comunicarnos mejor.


En mi opinión, lo mejor del hotel es su desayuno y si tenéis suerte de pillar una mesa con vistas, es de lo mejor del viaje.


El buffet del desayuno es muy recomendable, por nada os lo perdáis. Además, nosotros tuvimos la suerte de encontrarnos con un cocinero español que se alegró mucho de vernos y nos hizo varias recomendaciones locales. Me sorprendió mucho que nos dijese que no solía encontrarse con españoles, aunque llevaba muchísimos años trabajando allí y viviendo en Niagara-on-the-Lake.

Lo que peor me pareció fue el precio del parking del hotel, bastante caro, aunque con lo que nos habíamos ahorrado en las habitaciones y lo tarde que se nos había hecho, decidimos pagarlo y no complicarnos en buscar otras alternativas.

Cuando nosotros fuimos el precio era de $25 canadienses por el auto-parking o $30 con valet parking, aunque desde entonces han subido los precios $5 a cada opción.

Si os animáis a ir, podéis reservar vuestra habitación desde el siguiente enlace:

🏨 http://www.booking.com/hotel/ca/marriott-niagara-falls-fallsview-spa.html

¡¡Aunque no dejéis de buscar ofertas entre las otras opciones!!

Booking.com

Por cierto, si entre esas opciones tenéis alguna buena recomendación, os agradecería mucho que la compartieseis con los demás 🙏

Nosotros una vez que dejamos las maletas y aunque ya era más hora de cenar que de comer, fuimos a buscar algún sitio para el almuerzo.


En este lado de las cataratas las opciones son amplias, pero la mayoría son cadenas de restaurantes. Puede ser una buena elección para los que vengáis de España y no conozcáis estas cadenas, o mejor aún, las conozcáis por la tele y os apetezca probarlas por curiosidad.


En mi caso, después de varios años viviendo por aquí, no me atraen demasiado y aunque visito alguna que otra de vez en cuando, cuando viajo me gusta más probar la comida local o al menos algo más único, que no pueda encontrar en otros sitios.

Desafortunadamente esto allí si es más complejo y más aún para almuerzos o mejor dicho entre el almuerzo y la cena porque en realidad era ya la hora de la merienda. Nos encontramos con que algunos de estos restaurantes solo sirven cenas y aunque ya iban a abrir, era demasiado tarde como para esperar ni un minuto más y al final decidimos probar con un buffet.

Por supuesto hablo de las posibilidades que entraban dentro de nuestro presupuesto, porque si contáis con uno más amplio, entonces puede que esto cambie bastante.

Nosotros fuimos a uno de los casinos, un complejo con tiendas, restaurantes y food corner con más alternativas rápidas y baratas de comida, pero ninguna que llamase mucho mi atención, así que nos metimos directamente en el buffet que no nos parecía muy caro y siempre había escuchado hablar bien de los buffets los casinos.



Es el Grand Buffet del Niagara Fallsview Casino Resort que se encuentra en la misma planta que el casino, por lo que los menores de 19 años no pueden acceder hasta allí.

Los precios del almuerzo y la cena son de $25 por persona con los impuestos incluidos y las bebidas que no sean con alcohol, aunque no entran las propinas y además, para evitar pagar $5 más hay que tener una PAC card.

Players Advantage Club es una tarjeta para jugadores del casino que dan acceso a algunas ofertas, para poder tener una hay que solicitarla en el mismo casino, pero es gratuita, así que dependiendo de cuantos vayáis puede merecer la pena ahorrarse algo de dinero.

El buffet no es que fuese malo, pero yo cada vez tengo más claro que los buffets no son lo mío. Había variedad y mucha cantidad, pero en mi caso prefiero más calidad. De todas formas comimos algo y seguimos con nuestra ruta turística para aprovechar lo que nos quedaba de tarde.

Aunque no vayáis a comer allí, ni a jugar en el casino, al menos podéis pasaros para ver la Hydro-Teslatron.


Esta curiosa y única fuente situada en la entrada principal, está inspirada en los inventos de Nikola Tesla.

El edificio del casino también llama la atención por sí solo y además, tiene más fuentes con luces en su exterior, aunque son más normales.



Nosotros antes de que se hiciese de noche fuimos caminando por el paseo que hay junto a las cataratas para poder apreciar las vistas desde el lado canadiense.



Ya habíamos hecho el paseo en barco desde el lado americano y en ese momento no queríamos gastar más dinero en las atracciones de las Cataratas. De todas formas las que más me llamaron la atención en el lado canadiense fueron la Skylon Tower, la SkyWheel y Journey Behind the Falls.

Skylon Tower


Es una torre de observación que fue inaugurada en el año 1965 y cuenta con dos restaurantes, uno de ellos con un comedor giratorio.

Tiene dos zonas de observación, una interior y otra exterior, ambas son gratuitas para los comensales de los restaurantes.

Los precios para el resto son de $15.02 por adulto, aunque si se compra online te hacen un descuento de $2.32 con los que se queda en $12.70 a lo que hay que añadir una tasa de tramitación de $0.99 por cada orden.

Si no queréis comprar las entradas por internet, pero os gustaría usar algún descuento en el precio, podéis mirar en unos pequeños libros de cupones que hay por allí gratis e incluyen entre otros muchos, descuentos de $2 para esta atracción.

Niagara SkyWell

Esta gran noria llama la atención en el paisaje de las Cataratas del Niágara, así que no creo que sea necesario incluir su ubicación, una vez que estéis allí será fácil encontrarla.

Fue inaugurada en el año 2006 y desde entonces es una de las atracciones más populares de las Cataratas del Niágara, sobre todo por las noches, para poder disfrutar de la iluminación con la que decoran las cataratas.


El paseo que dura entre unos 8 y 12 minutos aproximadamente tiene un precio de $11.99 para mayores de 13 años y $6.99 hasta los 12 años.

En el libro de cupones del que os hablaba también tienen un descuento de $1 por cada ticket, pero si no lo encontráis, también os podéis descargar este descuento en el siguiente enlace:

🎡  https://www.cliftonhill.com/explore/niagara-falls-coupons

Journey Behind the Falls

Una plataforma de observación de la catarata Horseshoe a la que se accede a través de unos túneles de más de 130 años.

El precio de admisión para mayores de 13 años es de $13.15 y para niños de 6 a 12 años es de $8.55. Hasta los 5 años los niños entran gratis.

Aquí con la entrada te regalan un chubasquero amarillo, así que te mojas seguro.

Además, aunque no sé si me atrevería a montarme, también destaca una atracción muy ligada a nuestro país, ya que fue diseñada por un ingeniero español, la Whirlpool Aero Car también conocido como el Spanish Aerocar.

Leonardo Torres Quevedo fue un ingeniero de caminos, matemático e inventor español que entre otros muchos proyectos diseñó el transbordador sobre el río Niágara que se inauguró en el año 1916 y que fue construido también por una empresa española.

Entre el extenso curriculum de este ingeniero y a pesar de lo poco conocido que es en nuestro país, Torres Quevedo es considerado por muchos como el inventor del primer ordenador actual.

A pesar del siglo de funcionamiento de este transbordador, aún sigue abierto en la actualidad. Va a ser cierto eso que dicen en nuestro país de que ya no se fabrican las cosas como antes, que duraban toda la vida.

¿Conocéis algunas de estas atracciones? ¿Cuál recomendaríais que no me perdiese en una próxima visita a las Cataratas del Niágara?

Por cierto, al igual que en el lado americano, aquí también se puede comprar un pase, el Cliffton Hill FUN PASS que incluye seis atracciones, entre las que destaca la Niagara SkyWell.


El precio del FUN PASS es de $29.95 para los adultos y de $19.95 para los niños. Y además de la Niagara SkyWell, también incluye las entradas a Wild West Coaster, Dinosaur Adventure Golf o Wizards’ Golf, Zombie Attack, Movieland Wax Museum, Ghost Blasters Dark Ride.



Nosotros durante nuestro paseo fuimos a hacernos unas fotos con la estatua de Nikola Tesla, la que se encuentra en este lado de las Cataratas del Niágara.


Y también en el quiosco de piedra que hay en uno de los miradores de las cataratas, el Rambler’s Rest Pavilion.


Esta pequeña estructura fue construida en el año 1907 como lugar para que los turistas se pudiesen refugiar en caso de que comenzase a llover. No tiene mucho más que ver, pero parece que es un punto popular para las celebraciones de bodas.


Cuando nos encontrábamos allí comenzó a anochecer y encendieron las iluminaciones de las cataratas.




Uno de los momentos más esperados junto con el de los fuegos artificiales, aunque nosotros no los vimos porque solo hay durante los fines de semana. Nos ahorramos las colas y el bullicio de gente por todos lados del que hablan tanto, pero también nos perdemos algunas cosas.


De todas formas las vistas con las cataratas iluminadas son impresionantes, aunque con mi cámara las fotos por la noche no salen muy bien, así que estas imágenes no le hacen justicia a la realidad.


Y no solo las cataratas asombran con las luces por las noche, sin duda el resto de esta zona turística gana mucho en la oscuridad, gracias a las llamativas iluminaciones que la decoran.


Esta mini Las Vegas con algún casino, grandes hoteles y atracciones, tiene también su calle turística, Clifton Hill.



Clifton Hill es el paseo más turístico de la Cataratas del Niágara y está repleto de restaurantes temáticos, museos, tiendas de regalos, recreativos...



Nosotros no entramos a ninguna de sus atracciones, pero merece la pena darse un paseo por sus calles y disfrutar de los detalles que se encuentran en las fachadas de los negocios.




También merece la pena entrar a algunos de ellos, aunque solo sea por ver que podemos encontrarnos.




En los museos de cera, sin necesidad de pagar, podemos hacernos fotos con algunas de las figuras de famosos que exponen en la entrada.






¿Qué os parece lo que nos encontramos nosotros? Estos son solo algunos de los detalles que más nos llamaron la atención, pero seguro que nos dejamos muchos otros más por el camino.




La variedad de opciones para comer en esta zona era muy amplia, aunque muchos eran restaurantes de comida rápida. Nosotros como habíamos almorzado muy tarde, decidimos pedir solo unas pizzas para llevar en uno de los restaurantes italianos más populares de la zona, el Mama Mia's Italian Eatery.

Y después de comprar las pizzas decidimos volver al hotel dando un paseo porque aunque no era muy tarde, la zona se empezó a quedar muerta de repente. De todas formas, nos apetecía andar un poco y como no estábamos muy lejos, comenzamos a dirigirnos de vuelta al hotel.


No fue muy buena idea volver andando, al menos por esa zona, apenas había gente y no nos parecía muy seguro. Nos dio sensación de inseguridad lo solitario y oscuro que estaba todo, especialmente la zona de un parking gigante en la que no había nadie.

Al final llegamos al hotel sin problemas, pero no lo recomiendo. Quizás durante los fines de semana la zona esté más animada en general, pero es mejor tenerlo en cuenta si pensáis viajar allí.

Por la mañana después del memorable desayuno en el hotel, nos dirigimos a Toronto, aunque primero hicimos una parada en Niagara-on-the-Lake.

¿Que os ha parecido este lado de las Cataratas del Niágara? ¿Habéis visitado el lado canadiense de las Cataratas? ¿Cuál preferís el lado americano o el canadiense?




¡¡No olvidéis dejar vuestras opiniones o sugerencias en los comentarios!!

6 comentarios :

  1. Yo solo he visitado el canadiense y me subí a la noria e hice el Behind ... y, aunque te mojas, no es mucho. Estás detrás/al lado de la cascada, ves como cae delante tuyo.

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    1. Hubiese estado bien hacer esas dos actividades, pero bueno las dejo pendientes por si volvemos a hacer este viaje. La verdad es que no me importaría volver :)

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  2. Y el hotel, qué vistas más espectaculares teníais, oye. 😊

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    1. El hotel fue una bonita sorpresa, muy recomendable. No sé como estarán los demás, pero la calidad precio de ese fue muy buena.

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  3. Yo no lo vi por la noche. Cogí una excursión desde Toronto, que me encantó, y luego vimos los viñedos, la presa y un parque con flores y nos dieron un vino helado (parece granizado).

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    1. Esa parte me falta por ver. De camino a Toronto vimos varios viñedos y les dije que si querían parar para verlos, pero dijeron que mejor no. Entre que no son muy aficionaos al vino y que tenemos viñedos en Almería cerca de casa y no es algo que nos sorprenda mucho, pues decidimos aprovechar más en Toronto y llegar temprano.

      El vino helado lo vimos en Niagara-on-the-Lake, pero no lo probamos. Yo no bebo y ellos dijeron que les apetecía más café que vino.

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